Los Códigos Andinos

10 de febrero, 2021

Los Códigos Andinos

En las ruinas precolombinas están representados diversos elementos de la cosmovisión andina, por lo tanto aprender sobre ella puede ser fundamental para comprender la finalidad de éstas construcciones.

Nuestro proyecto tiene como fundamento el libre acceso al conocimiento y la información. El conocimiento de nuestras raíces, aquellas que nos anclan a la tierra que habitamos, fueron en el territorio andino borradas por las fuerzas de la naturaleza, el desarrollo de actividades de explotación minera, la llegada de culturas ajenas y el paso inexorable del tiempo. Como consecuencia, hemos extraviado en nuestra memoria un pedazo de identidad que narra la historia de nuestra larga relación con el territorio, y mientras las ciencias de la arqueología y antropología hacen grandes esfuerzos por comprenderla, vemos que el tiempo para rescatar nuestro patrimonio se acorta.

La convivencia con ruinas precolombinas en nuestra cercanía poco a poco fue penetrando nuestra consciencia y generando un profundo respeto y preocupación por su creciente vulnerabilidad. Por esto decidimos comprometernos a apoyar los esfuerzos de conservación e investigación de sitios arqueológicos.

Lugares intemporales, códigos ancestrales

Si bien el mundo andino de hoy no posee la grandeza y conocimientos que algunas de sus culturas llegaron a ostentar, hay lugares donde aún se conserva en gran medida el mundo espiritual, gracias a que a través de éste se codifican muchas de las prácticas básicas y fundamentales que sustentan la vida a partir de la comprensión de la geografía, los ciclos y el macro equilibrio en el que cada elemento juega un rol.

Los pueblos que siguen manteniendo esta armonía y a la vez han logrado asimilar el contacto con el mundo occidental, nos regalan los principios que los han llevado a encontrar su lugar en la tierra y que reciben el nombre de Códigos Andinos, ordenados en siete leyes fundamentales.

El paqo (sacerdote) Q’ero Nicolás Pauccar los describe de la siguiente manera:

Kawsay: Implica que yo debo reconocer que estoy vivo. Es la existencia, es reconocer mi existencia, es decir: “Yo, como Nicolás, estoy vivo”. Cada uno debe reconocer su propia existencia en el cosmos.

Anya: Es el proceso de acompañamiento, donde uno comparte su punto de vista y reconoce el punto de vista de otro como verdad parcial, donde mi verdad es complemento de la verdad de los demás para caminar en el camino de la sabiduría y abundancia Q’apaq Ñan.

Munay: Es el amor, deseo y poder de transformar tu vida como mejor elijas. Experimentar munay es el primer poder que el hombre tiene que recuperar para emprender el camino de la evolución como poder absoluto sobre todas las cosas.

LLank’ay: Es comprender todos los procesos de tiempo lineal en donde todo tiene su consecuencia. Llank’ay me permite ir al encuentro de lo que yo elijo siguiendo las secuencias del tiempo lineal, es como sincronizarse con aquello que ubicas ().

Yachay: Es el saber. El por qué y el para qué de las cosas. A través de este código se da sentido a todas las experiencias que estamos viviendo; también es la representación o simbolización de lo comprendido en tiempo lineal. Con este dispositivo se puede quitar o transferir un complejo proceso con una sola palabra.

Ayni: Es el compartir entre todas las cosas. Es la reciprocidad, es el dar y recibir. Es el equilibrio entre todas las cosas. Entonces, cuando das, necesariamente hay una correspondencia que debes recibir, aunque muchas veces, no recibes del mismo modo. Hay otras veces que uno se niega a recibir, entonces desestabiliza su vida, al mundo, su tiempo. Por eso deberíamos practicar ayni, dar y recibir.

Kawsay pacha: Es la existencia de la individualidad en la inmensidad, es decir; tu existencia consciente en tiempo y espacio.

Estos códigos reflejan una profunda capacidad de observación, comprensión y al mismo tiempo gratitud hacia la Pacha mama, donde el tiempo y el espacio se entremezclan generosamente propiciando la vida.

A través de esta cosmovisión se le otorga un carácter sagrado a toda la creación, y el habitante andino se hace parte de esta estructura divina al entender que en sus montañas, ríos, valles, quebradas, sierras, altiplanos, lagos, islas, volcanes, salares y glaciares está todo lo que necesitan para entenderla, sumirse en ella y habitarla. Hoy el testimonio de esta relación sagrada se encuentra plasmado en diversas construcciones y ruinas de piedra cuyos propósitos originales son en gran parte un misterio.

Confiamos en que para llegar a entender los reales motivos que llevaron a los amautas o arquitectos andinos a diseñar sus enigmáticas y precisas construcciones, tenemos que comenzar por aprender de su cosmovisión. Es clave notar la estrecha relación de su forma de vida con la forma de la tierra y sus ciclos. Asimismo debemos observar al sol, la luna y la galaxia o Mayu, el río de estrellas. Muchos siglos de estudio y entendimiento de la bóveda celeste y los ciclos que gobiernan a la galaxia les dieron a las culturas andinas la pauta para adaptarse con tanto éxito al territorio. Los lugares que perduran hoy pueden guardar en sus configuraciones los últimos vestigios de información de una práctica ancestral de observación y medición astronómica y territorial, que pudo ser transcrita a la escala humana a través de su arquitectura y su relación con el cielo y el territorio.

Salvaguardar esta información y trabajar para llegar a comprenderla, es nuestro propósito.

1 Comentario

  1. Sandra

    Me encanta como está explicado, me interesa más información, gracias

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